TRASTORNO DISMÓRFICO CORPORAL O DISMORFOFOBIA

the howl 10Según el DSM IV el trastorno dismórfico corporal o dismorfofobia consiste en la preocupación por algún defecto imaginario o exagerado en el aspecto físico.

Esta preocupación causa un malestar significativo o deterioro social, laboral o de otras áreas importantes de la actividad de la persona y no se explica mejor por la presencia de otro trastorno mental (por ejemplo, la insatisfacción por el tamaño y la silueta corporales presente en la anorexia nerviosa).

La preocupación puede centrarse en una parte del cuerpo (cicatrices, tamaño de las orejas, desproporción facial, nariz prominente, caderas, o cualquier zona posible del cuerpo) o en varias partes al mismo tiempo.

Las personas que lo padecen experimentan un malestar intenso en relación con su supuesto defecto, describiendo sus preocupaciones como “muy dolorosas” o “torturantes”. Les resulta difícil controlar y dominar esas preocupaciones y pueden pasar horas pensando en su “defecto”. Esta conciencia del “defecto” les puede llevar a evitar situaciones laborales o sociales con el consiguiente deterioro en sus actividades. Puede llevarles incluso al aislamiento social.

Suelen comparar las partes del cuerpo que no les gustan con las de otras personas e incluso piden opinión sobre ello, aunque esto no les tranquiliza. Pueden esconder su “defecto”, o hacer ejercicio excesivo para mejorarlo e incluso pasar varias horas al día comprobándolo.

Algunas de las personas que lo padecen pueden presentar ideas delirantes, es decir, están completamente convencidas de que su visión del “defecto” es exacta y no distorsionada, y no pueden ser convencidas de lo contrario. También es frecuente que piensen que las otras personas pueden percibir su “defecto” e incluso reírse de él.

Buscan y reciben tratamientos médicos para corregir su “defecto” imaginario o leve. Estos tratamientos pueden empeorar el trastorno, ocasionando la aparición de nuevas y más intensas preocupaciones.

Este trastorno se inicia generalmente en la adolescencia, aunque puede presentarse ya en la niñez. La parte del cuerpo en la que se centra la preocupación puede ser siempre la misma o variar con el tiempo, y puede pasar desapercibido durante muchos años debido a que con frecuencia las personas con este trastorno no quieren revelar sus síntomas.