¿QUÉ ES LA INTELIGENCIA EMOCIONAL?

“La inteligencia emocional implica la habilidad para percibir y valorar con exactitud la emoción; la habilidad para acceder y/o generar sentimientos cuando éstos facilitan el pensamiento; la habilidad para comprender la emoción y el conocimiento emocional y la habilidad para regular emociones que promueven el crecimiento emocional e intelectual”

Esta la definición “oficial” de la IE, vamos a ver qué significa en realidad…

El aprendizaje para regular emociones y las relaciones con otros es un proceso que dura toda la vida. A medida que pasan los años continuamente estamos aprendiendo a adaptarnos a nuevas situaciones, a prestar atención a nuestras emociones y sintonizarlas con nuestras reacciones y a mejorar nuestras habilidades sociales. Por eso decimos que la IE se puede entrenar, practicando las habilidades que subyacen a ésta. 

Primero debemos entrenar la habilidad para identificar las emociones, nuestras y de los demás. Prestar atención a la información que se transmite por las expresiones faciales, tono de la voz, postura corporal, gestos y otros indicadores. Esto nos permitirá evaluar situaciones relevantes y, a la vez, conseguir una comunicación efectiva con los otros expresando nuestras emociones. Retrasar una conversación importante con otra persona si ésta está enfadada puede ayudarnos a resolver mejor la situación, dejando la conversación pendiente para otro momento.

Conocer la relación entre emociones y pensamiento y ser conscientes de ello nos permitirá comprender como las emociones influyen en los procesos como el razonamiento, la resolución de problemas, la creatividad. De esta manera desarrollaremos la capacidad  de usar y sentir las emociones para centrar la atención, el razonamiento y la comunicación. Esto nos puede ayudar, por ejemplo, a no tomar decisiones importantes en un momento de enfado.

Aprender también a regular nuestras emociones, desarrollando estrategias para enfrentarnos y manejar  situaciones emocionalmente estresantes. Aprender a resolver conflictos, desarrollar la asertividad, la empatía, la escucha activa, puede ayudarnos a manejar y resolver situaciones que, de otro modo, nos producirían malestar, estrés, ansiedad o un desgaste psicológico importante.

En definitiva, ser emocionalmente inteligentes nos ayudará a vivir y enfrentarnos a la vida de una manera más satisfactoria, manejando nuestros problemas y enfrentando situaciones de una manera más efectiva. No solo nosotros y nuestra salud mental sino también todo nuestro entorno se verá beneficiado.

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