POR QUÉ ES BUENO QUE TUS HIJOS/AS SE ABURRAN

Es oírles decir “Me aburro … “ y automáticamente entrar en modo pánico. ¿Por qué? A veces porque parece que debemos planificar todo su tiempo con actividades, otras por la dificultad de conciliar vida laboral-familiar que implica que necesitemos que estén “controlados” (extraescolares, actividades deportivas, campamentos …), por jornadas laborales que acaban demasiado tarde, porque vamos tan estresados/as por la vida y tenemos tan poco tiempo (los padres y madres, me refiero) que necesitamos ese pequeño ratito de descanso y el día no da para todo …

¿Y que está ocurriendo? Que no saben aburrirse, que les tenemos todo el día bien entretenidos/as, salen del cole y van al baloncesto y al inglés y luego deberes, cenar y a la cama, que mañana será otro día. En verano, como tienen tantas vacaciones pues les apuntamos a las colonias, a ese campamento que es tan interesante, y si les mandamos al pueblo con los abuelos, que no se olviden de llevar la play, el móvil, la tablet y la nintendo, no vaya a ser que se aburran, o lo que es peor, que aburran a los abuelos/as, que bastante tienen con tener que cuidarles todo el verano, o casi todo.

Si vamos a tomar un café les dejamos el móvil, no vayan a aburrirse y no dejarnos tomar el café tranquilos/as, y si vamos en el tren, o metro, o en el coche también el móvil, que si no preguntan todo el rato que cuando vamos a llegar, y entonces es a nosotros a los que aburren.

No estamos diciendo que no haya ocasiones en las que necesitemos que estén entretenidos/as, lo cual es perfectamente comprensible, y necesario. La cuestión es ¿realmente es necesario todo el tiempo?

Cuando un niño/a se aburre busca maneras de entretenerse, desarrolla la imaginación, se motiva para encontrar algo que hacer, desarrolla también su creatividad, y todo esto no solo es muy positivo, si no que además es necesario para su desarrollo.

Dejarles aburrirse, que tengan espacios de tiempo sin actividades planificadas y organizadas, sin tecnología, al aire libre, sin adultos que les dirijan y les digan lo que tienen o pueden hacer … Que sean ellos y ellas quienes tengan que encontrar qué hacer, a qué jugar, con que entretenerse, que exploren, creen, imaginen… en definitiva, que sean niños y niñas!

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