NO PASA NADA, NO LLORES….

“No me digas no pasa nada, no me digas no llores. Acabo de caerme, estoy sangrando y asustado. Me duele mucho y me he caído delante de todos mis amigos….

Cógeme de la mano y ayúdame a levantarme. Dime que estoy sangrando, que la sangre es muy roja, que parece mucha, aunque de ésta seguro que no voy a morirme. Dime que en unos minutos dejará de sangrar y dejará de doler. Y si no es así, que me acompañarás al médico, que me agarrarás la mano y que iremos juntos.

Déjame un pañuelo para que pueda secarme las lágrimas, dime que cuando tú eras pequeño también te caías, y también pasabas vergüenza delante de tus amigos, y también tenías ganas de llorar, que me comprendes.

Dime que nos caemos muchas veces, que es inevitable, pero que así aprendemos, que volvemos a  levantarnos y a intentarlo otra vez.

Y así sabré  que cada vez que me caiga, que cada vez que lo necesite, estarás aquí para ayudarme a levantarme…”

Porque lo que necesitamos todos, no solo cuando somos niños,  es sentirnos comprendidos, escuchados y apoyados. Y cuando estas asustado un “no pasa nada” ayuda pero no es suficiente…

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