NARCOLEPSIA

La característica esencial de la narcolepsia es la aparición recurrente e irresistible de sueño reparador, cataplejia e intrusiones recurrentes de elementos característicos de la fase REM en el periodo de transición entre el sueño y la vigilia.

Los ataques de sueño han de ocurrir diariamente en un periodo de al menos 3 meses para poder establecer el diagnóstico. Estos episodios de somnolencia suelen describirse como irresistibles, dando lugar a sueños de caracter involuntario en situaciones claramente inadecuadas (al conducir, en una conversación, al asistir a clases…). Las situaciones poco estimulantes o poco activas pueden asimismo exacerbar los síntomas (quedarse dormido al leer, al ver la televisión…). Estos episodios suelen durar de 10 a 20 minutos, aunque si no se interrumpen pueden durar horas.

La cataplejía consiste en episodios súbitos de pérdida bilateral de tono muscular que duran entre segundos y minutos y que suelen estar desencadenados por emociones intensas (ira, sorpresa, risa…). La pérdida de tono muscular es de carácter brusco, dando lugar a una caída de la mandíbula, la cabeza o los brazos, no observable por los demás. En ocasiones puede también ser observable, la persona puede desplomarse o caérsele objetos que esté transportando. La recuperación es total e inmediata y durante los episodios los individuos conservan la conciencia y el estado de alerta, pudiendo describir perfectamente y sin confusión todo lo ocurrido.

Las personas con narcolepsia pueden asimismo presentar imágenes que recuerdan mucho los sueños justo antes de quedarse dormidos (alucinaciones hipnagógicas) o justo después de despertarse (alucinaciones hipnopómpicas). La mayor parte de estas alucinaciones relacionadas con el sueño son de carácter visual e incorporan elementos del entorno real ( aparición de objetos, cuadros en movimiento…). También pueden ser de carácter auditivo (escuchar voces de personas) o cinético (sensación de estar volando).

Una parte de las personas con narcolepsia experimentan parálisis del sueño justo en el momento de dormirse o despertarse. Las personas describen estar despiertas, pero son incapaces de moverse o hablar.

Estas alteraciones del sueño no pueden deberse a los efectos fisiológicos directos de una sustancia o de una enfermedad médica.

La somnolencia diurna es casi siempre el primer síntoma de narcolepsia y suele adquirir relevancia clínica durante la adolescencia. No es frecuente la aparición del trastorno pasados los 40 años de edad.