LOS DEBERES

Los deberes o tareas escolares para casa son vistos a menudo por las familias como una fuente de conflictos: son excesivos, no aportan nada, ya hacen suficiente en clase, restan tiempo…

Pero los deberes tienen una parte positiva importante y es que pueden servir para reforzar conductas como la autonomía y el esfuerzo, inculcar un hábito de trabajo, una responsabilidad, sirven para aprender a utilizar recursos (buscar en diccionarios, internet…) y también les enseñan a organizarse y a manejar el tiempo.

¿Qué podemos hacer desde las familias?

En primer lugar implicarnos, ser conscientes de la parte positiva y ayudarles.

Planificar su tiempo, ayudarles a organizarse al comienzo de curso. En primaria comenzar poco a poco (10 minutos por curso, 10 en Primero, 20 en segundo y así sucesivamente), aunque no tengan tareas,  que se conviertan en un hábito. Pero siendo flexibles (si les invitan a un cumpleaños, por ejemplo), en épocas de exámenes, y teniendo en cuenta las actividades extraescolares.

Dejarles descansar cuando salen del colegio, darles un tiempo (pactado, porque sino no querrán que acabe) antes de que comiencen a hacerlos. Y no dejarlos para última hora del día cuando ya están cansados/as.

Estar disponibles, sin hacérselos. Debemos dejarles que los hagan solos/as, pero dejarles claros que en cualquier duda o cuestión que necesiten estamos ahí.

Reforzar sus logros y no comparar. Cada niño/a es diferente, tienen ritmos diferentes, debemos respetar sus tiempos de aprendizaje. Ser conscientes de que el error es un aprendizaje, tienen que equivocarse para aprender.

Si las notas no son buenas, evitar las broncas y los castigos, ofrecerles nuestro apoyo y nuestra ayuda para mejorarlas.

Si nos parecen excesivos, no criticarlos delante de ellos/as, hablar con el profesor/a.

Transmitirles entusiasmo por el colegio, contarles historias de cuando nosotros/as  íbamos al cole, que vean que de verdad nos interesamos, que lo vivan como algo positivo que va a aportarles muchas cosas buenas.

Y….no olvidarnos de guardar un tiempo para jugar, por muy mayores que nos parezcan, jugando también se  aprende!

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