LA TÉCNICA DEL SEMÁFORO PARA EL DESARROLLO DEL AUTOCONTROL

La técnica del semáforo se utiliza en niños/as para fomentar el autocontrol. El autocontrol o autorregulación emocional es la habilidad que tenemos los seres humanos para gestionar nuestras acciones, pensamientos y  emociones de forma adaptativa y flexible en cualquier contexto.

Esta habilidad para regularnos comienza a adquirirse desde el momento en que nacemos y, a medida que vamos creciendo, desarrollamos estrategias que nos sirven para el autocontrol. En los primeros meses de vida la regulación es externa, no somos capaces de autorregularnos, son nuestras figuras de apego las que nos calman y consuelan.

Más adelante, al desarrollar el lenguaje y al relacionarnos con los demás vamos aprendiendo estrategias como distraernos, evitar pensar en lo que nos molesta, hablarnos a nosotros mismos…

Por ello, es importante enseñar a los niños y niñas estrategias y técnicas que puedan ayudarles a desarrollar su autocontrol. Como comentábamos al comienzo, el autocontrol es una habilidad y como tal puede aprenderse y desarrollarse con la práctica.

La técnica del semáforo se utiliza con los menores para desarrollar su autocontrol y proporcionarles estrategias que les ayuden en situaciones en las que es más difícil mantenerlo. La primera parte consiste en enseñarles a reconocer las señales que nos envía nuestro cuerpo cuando nos encontramos en una situación que puede hacernos perder el “control”.

Para ello lo primero que hacemos es enseñarles a detectar esas señales, señales que pueden ser: notar que nuestro cuerpo se acelera, que sudamos, que apretamos los puños, que nos ponemos rojos… Cada niño/a debe aprender a detectar las suyas.

Una vez que aprenden a detectarlas el paso siguiente es explicarles que deben actuar como si fueran un coche, cuando notan estas señales semaforo_de_las_emocionesdeben pararse, es la luz ROJA del semáforo.

Una vez que se han parado deben respirar profundamente, intentando hacerlo de manera tranquila, hasta que se sientan más calmados/as. Ahora es cuando el semáforo se encuentra con la luz AMARILLA, es el momento de pensar.

Es importante enseñarles alternativas que puedan ayudarles a calmarse: respirar profundamente varias veces, pensar en otra cosa, alejarse del lugar, contar hasta 10, hablar con otra persona… Les explicaremos que cada cual debe encontrar la manera que le resulte más fácil y efectiva, no hay mejores ni peores, cada cual debe encontrar la suya.

Una vez que hemos conseguido que paren, se calmen y piensen es cuando el semáforo se encuentra en la luz VERDE, es el momento de solucionar la situación que nos ha llevado hasta la luz roja. Pero esta vez de manera sosegada, y habiendo pensado sobre las distintas opciones que tienen para solucionarlo.

La técnica del semáforo se puede practicar tantas veces como queramos.

Enseñar a los niños y niñas estrategias que les ayuden a tener un mayor autocontrol les ayudará a enfrentarse a las dificultades de la vida diaria de manera constructiva y a mantener unas relaciones sociales más satisfactorias.