LA MEDIACIÓN EN LAS FAMILIAS

Uno de los aspectos menos conocidos pero más satisfactorio de la mediación es el campo de la familia. Normalmente asociamos la mediación a situaciones de divorcio o separación pero no siempre tiene porqué ser así.

Existen momentos en la vida de las familias en los que la convivencia se hace difícil, bien sea por situaciones puntuales (un despido por ejemplo) o etapas (adolescencia de los hijos/as).

Estas situaciones pueden hacer que aparezcan conflictos que no siempre son fáciles de resolver, que pueden sobrepasarnos y aquí es donde la Mediación puede jugar un papel importante.

Un proceso de Mediación, se llegue o no a un acuerdo, es un proceso que puede transformar a las personas que participan en él. La posibilidad de participar, de expresarse, de tener voz, de escuchar y ser escuchado. Ponerse en el lugar del otro, entender y comprender lo que las otras personas están sintiendo, poner palabras a nuestras necesidades y a las de los demás. Todo ello en un espacio neutral, en el que no vamos a ser juzgados. Tomar las riendas y aprender a plantear soluciones y ver salida a situaciones que parecen no tenerla.

Esto es la Mediación, algo más que un método de resolución de conflictos, un proceso de transformación.