LA DEPRESIÓN EN LA INFANCIA Y ADOLESCENCIA

Durante años se mantuvo la idea de que los niños/as y adolescentes no se deprimían, de que la depresión era cosa de adultos. Ahora sabemos que no es así, que la depresión en la infancia y adolescencia si existe. Lo que ocurre es que la forma de manifestarse y las características varían en relación con la edad y el nivel de desarrollo.

La característica principal de la depresión es un estado de ánimo irritable o triste y desinterés o ausencia de placer por actividades agradables. Estas características se manifiestan de manera diferente en las distintas edades, por ejemplo, en un niño/a de 7 años pueden aparecer problemas de atención, agresividad, agitación, mientras que en la adolescencia los síntomas suelen ser de pérdida de apetito, pasotismo, baja autoestima, cansancio, indecisión, insomnio.

Los síntomas principales que pueden aparecer son: Estado de ánimo irritable o depresivo, problemas de conducta y/o disciplina, pérdida de interés o placer, autoestima baja, aislamiento social, sentimientos de que no vale nada, agitación, sentimientos de desesperación, dificultad para concentrarse, cambios en el apetito, llanto frecuente, trastornos en el sueño (falta o exceso), quejas físicas, cansancio, subida o bajada de peso, conducta dirigida a lastimarse a sí mismo/a, el crecimiento y peso no son apropiados para su edad, hablar acerca de, o intentar cometer suicidio.

Existen diferentes criterios para diagnosticar la depresión en función de su severidad (depresión mayor o distimia, una forma menos grave de depresión pero prolongada en el tiempo), según su complejidad (si va asociada a periodos de manía) o también si es primaria (si es trastorno principal) o secundaria (si va asociada a otros diagnósticos o enfermedades).

El comienzo de la depresión puede ser súbito o gradual, por corto o largo plazo. Reconocer y diagnosticar la depresión puede ser difícil ya que en estas edades puede estar presente al mismo tiempo que otros trastornos como la ansiedad y el trastorno por déficit de atención con hiperactividad.

Cuando la depresión es grave interfiere significativamente con las actividades de la vida diaria (la escuela, las amistades, las relaciones familiares). La depresión grave puede en algunas ocasiones llevar a intentos suicidas. Estos intentos son más comunes en adolescentes que en niños/as pequeños y el riesgo debe de ser valorado siempre por un profesional (psiquiatra y/o psicólogo/a).

Los cambios en el estado de ánimo (“antes era un niño alegre y ahora está todo el día triste”), los cambios de hábitos (“Ya no quiere ir a jugar al parque””No quiere salir con sus amigas””Su rendimiento escolar es muy bajo”) en estas edades suelen ser indicadores de que algo está sucediendo. Estar al tanto y tomar las medidas necesarias para saber que está ocurriendo. Observarles, hablar con ellos y ellas, preguntarles y no dar nada por sentado.

Y en caso de duda consultar a un profesional que nos ayude a diferenciar si algo está ocurriendo y qué podemos hacer para solucionarlo.