LA CLAVE PARA HABLAR CON TU HIJO/A ADOLESCENTE

La clave: acuérdate de cuando tú eras adolescente.

Es curioso, cuando hablamos con familias y nos cuentan sus miedos, angustias, problemas relacionados con sus hijos/as adolescentes nadie se acuerda de cuando lo fueron. Parece que una vez que te vuelves padre/madre se te olvida. Se te olvida cuando la música que escuchabas (que a ti te parecía fantástica) no les gustaba, cuando la ropa que te ponías tampoco, cuando para ti lo más importante era tu grupo de amigos/as, y relacionarte, y salir, y hablar por teléfono horas y horas (porque no había whatsapp que si no …).

Se nos olvida, somos personas adultas y responsables y parece que nos cuesta reconocer que pasamos por todo aquello, o casi todo. Que también en nuestra familia se desesperaron, que tampoco nos entendían. Y sobre todo, parece que nos cuesta reconocérselo a nuestros hijos/as. Es como si reconocerlo nos quitara, no se ¿autoridad?. Pues no, no quita ni un ápice de autoridad reconocer que lo fuimos, que también pasamos por esa etapa, en mayor o menor medida.

Reconocer que la adolescencia es una etapa de cambios, que te buscas y no te encuentras, de estrés, que te puede costar reconocer tus cambios físicos, que el riesgo y el peligro se perciben de otra manera, que hay que vivirla, que sientes a veces que nadie te comprende, que solo quieres encajar en el grupo, que es difícil pensar en lo que pasará cuando tengas 30 años y tengas que trabajar, bastante tienes con pensar que vas a hacer el fin de semana … (desde nuestra visión de personas adultas puede parecer fácil, pero no lo es en absoluto)

Ah claro, es que en nuestra época era diferente” nos dicen. Pues si, y eso era también lo que decían nuestros padres/madres y nuestros abuelos y abuelas … Claro que son épocas diferentes, pero su época, la suya, es la de ahora, y es la única que conocen. La que les ha tocado, la época de las redes sociales, de las relaciones virtuales… Y no por ello es peor, diferente si, pero es la que tienen, y la que les ha tocado vivir. Con sus cosas buenas y sus cosas malas, como todas.

Así que la próxima vez que tu hijo/a adolescente te cuente que ha discutido por whatsapp con una amiga, que escuche música que no entiendes como le gusta, que te mire con cara rara cuando le digas que tiene que estudiar para labrarse un futuro, que se pase horas frente al espejo peinándose, que se encierre en su habitación, que se saque selfies … EMPATIZA, NO JUZGUES, acompáñale, escúchale, ponte en su lugar, intenta comprender, no le trates como si todavía fuera un niño/a, y sobre todo, acuérdate de cuando tu eras adolescente.

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