HIPOCONDRÍA

Según el DSM IV la Hipocondría es la preocupación y el miedo a padecer, o la convicción de tener, una enfermedad grave, a partir de la interpretación personal de uno o más síntomas somáticos (cualquier síntoma percibido en el cuerpo).

Las preocupaciones de la persona hacen referencia a funciones corporales (latido cardíaco, sudor o movimientos peristálticos), a anormalidades físicas menores (pequeñas heridas, tos ocasional) o a sensaciones físicas vagas y ambiguas (“corazón cansado”, “venas dolorosas”). La persona atribuye estos síntomas  o signos a la enfermedad temida y se encuentra muy preocupada por su significado, su autenticidad y su etiología.

Las personas que sufren este trastorno pueden alarmarse con la lectura o los comentarios sobre enfermedades, con las noticias de que alguien se ha puesto enfermo o incluso por la observación de lo que ocurre en su propio cuerpo. Esta preocupación se convierte a menudo en la característica central de la autopercepción de la persona, en un tema reiterado de conversación, y en una respuesta a las situaciones de estrés.

La preocupación y el miedo persisten a pesar de las exploraciones y las explicaciones médicas apropiadas.  Esta preocupación provoca un malestar significativo afectando a todas las áreas importantes de la actividad de la persona: social, laboral, personal.

La duración del trastorno es de al menos 6 meses. La hipocondría puede iniciarse a cualquier edad; sin embargo lo más frecuente es que empiece en los primeros años de la edad adulta. El curso es generalmente crónico con periodos de mayor o menor intensidad, aunque algunas veces es posible que la persona se recupere totalmente.

Es importante recordar que las personas no podemos ni debemos autodiagnosticarnos. Solo un profesional está preparado para hacerlo con rigor y fiabilidad.

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