ESTOS SON LOS MOTIVOS POR LOS QUE TUS HIJOS/AS SE PASAN EL DÍA HACIÉNDOSE SELFIES

Pues sí, sacarse selfies está de moda, y claro, a los padres y madres esto no termina de gustarnos, y por supuesto no entendemos que hacen todo el día sacándose selfies y poniendo morritos a la cámara….

La cuestión es que los selfies han existido siempre, quien no se ha sacado una foto hace años con el disparador automático, o quien no ha pedido a alguien que le sacara una foto estando de vacaciones… Si, pensaréis, pero eso no es un selfie… no, no es un selfie al uso  pero hay que reconocer que  se le parece, ¿o no?

No sé donde leí que el 42% de los menores de 15 años declara hacerse varios selfies al día… ¿Qué es lo que les hace sacarse fotos una y otra vez?

Pues varias cuestiones, una de ellas es la facilidad implícita en las nuevas tecnologías: móviles con cámara incorporada, con conexión a Internet que te permite al instante subirlas a tus redes sociales. Así de fácil, un solo clic y la foto que acabo de sacarme ya está en mi cuenta de Instagram, y si no me gusta como salgo la retoco, o mejor, me saco otra y otra hasta encontrar la que me guste.

Pero, en mi opinión, la cuestión clave es el REFUERZO SOCIAL. ¿Os suena la ley del efecto  de Thorndike  “Si una conducta va acompañada de consecuencias agradables tenderá a repetirse”? ¿Y esto que significa? Pues ni más ni menos que cada vez que subo una foto y alguien me da al MEGUSTA esto hace que me sienta bien, y claro, cuantas más fotos, cuanto más guapa/o esté y más MEGUSTA tenga esa foto mejor me siento. ¿Y entonces qué hago? Pues seguir repitiendo la conducta que hace que me sienta bien, es decir, seguir subiendo  fotos.

Si a todo esto le añadimos que la adolescencia es una etapa en la que vamos  buscando nuestra identidad,  en la que pertenecer y ser aceptado/a en un grupo es vital, ya tengo los ingredientes perfectos para el “fenómeno selfie”.

¿Entonces van a seguir con los dichosos selfies día y noche?, ¿podemos hacer algo? Claro que sí, pero lo que podemos hacer NO es que dejen de sacarse las fotos sino que lo hagan siendo conscientes, entendiendo la exposición que están haciendo de sus vidas,  haciéndoles ver que todo eso que suben a la red, una vez allí, escapa a su control.

Haciéndoles pensar y reflexionar qué rastro quiero dejar en Internet, cual es mi identidad digital, la imagen que queda de mí en la red…

Y entender, como padres y madres, que es su vida, su entorno, que el móvil es una especie de prolongación de su cuerpo, una manera de sentirse parte de un grupo, de comunicarse y relacionarse y que prohibir o criticar es posible que no consiga lo que queremos sino el efecto contrario, que se alejen.

Asi  que la próxima vez que tu hijo/a se saque un selfie, antes de poner el grito en el cielo, piensa en Thorndike, y ayúdale a reflexionar y a ser consciente del alcance de esa foto.

Dejamos el post “¿Por qué mi padre y mi madre se pasan el día haciéndome fotos y subiéndolas al facebook?” para otro día 😉

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