EL TRASTORNO OBSESIVO COMPULSIVO (TOC)

Cuando oímos hablar del Trastorno Obsesivo Compulsivo nos vienen a la mente rápidamente situaciones como personas que se lavan las manos constantemente, aquellos que revisan una y otra vez que han cerrado la puerta al salir de casa, personas con rituales …pero, ¿qué hay detrás?

El trastorno obsesivo-compulsivo (TOC) es una de las cinco enfermedades psiquiátricas más frecuentes y está considerada por la Organización Mundial de la Salud (OMS) como una de las 20 enfermedades más discapacitantes.

Los dos síntomas específicos del TOC son los pensamientos obsesivos y los rituales compulsivos.

OBSESIONES: son pensamientos persistentes, repetitivos, provocadores de ansiedad, o estresantes que se entrometen en la conciencia de la persona. Las obsesiones varían y pueden estar relacionadas con cualquier clase de miedo o necesidad.

Algunos de los tipos más comunes son:

Acumuladores: acumulan objetos inservibles de los que después no pueden desprenderse porque creen que podrían serle de utilidad antes o después.

Lavadores y limpiadores: obsesionados con la limpieza y la higiene. Sienten que están en constante peligro de contagio o de contaminación. Por ello suelen lavar a menudo sus ropas, sus manos, su casa… Por supuesto, evitan compartir objetos o comida con otras personas.

Numerales: obsesionados con los números. Puede que tengan números “buenos” que buscan (por ejemplo, “tengo que lavarme las manos 5 veces antes de comer, tengo que esperar a que el teléfono de 5 tonos antes de contestar…”) Y otros que eviten.

Ordenadores: no solo son maniáticos del orden, sino que exigen un tipo particular de orden. Es decir, que los objetos de su alrededor se distribuyan de acuerdo a ciertas pautas rígidas. Por ejemplo, que los cubiertos de una mesa estén perfectamente alineados o que la ropa de su armario este ordenada por colores.

Repetidores: tienen que ejecutar determinadas acciones de forma repetitiva.

Ritualizadores mentales: tienen ciertos rituales para combatir la ansiedad producida por sus obsesiones: rezos, repetir determinadas palabras…

Verificadores: ven posibles accidentes o catástrofes por todas partes, así que inspeccionan todo de forma obsesiva para evitar que algo malo ocurra. Son los que tienen que volver a casa nada más salir para asegurarse de que no se han dejado abierto el gas, o comprobar varias veces que han cerrado las puertas del coche por temor a robos.

A menudo, el adulto con TOC reconoce que los pensamientos obsesivos no son razonables y tratará de ignorarlos o suprimirlos. No obstante, a veces el paciente puede lograr algo de alivio al llevar a cabo un ritual compulsivo.

RITUALES COMPULSIVOS: son comportamientos persistentes, desmesurados y repetitivos. El objetivo del ritual es reducir la ansiedad causada por los pensamientos obsesivos. Algunos ejemplos incluyen:

  • lavarse o bañarse varias veces

  • rechazar a darse las manos con otra personas o a tocar picaportes

  • controlar las cerraduras u hornos varias veces

  • contar objetos compulsivamente

  • organizar reiteradas veces el trabajo o los elementos domésticos

  • ingerir alimentos en un determinado orden

  • repetir palabras o rezos específicos

De no tratarse, es probable que los síntomas del TOC sigan intensificándose, llegando a ser muy desgastantes y a consumir varias horas diarias de la persona. Podrían interferir con las relaciones personales, así como con el desempeño en el trabajo y la escuela. Algunas incluso, pueden causar lesiones físicas; por ejemplo, el lavado de manos compulsivo.

Es común que una persona con TOC manifieste problemas 5 a 10 años antes de recibir ayuda profesional. Recibir atención inmediata puede reducir el impacto de la enfermedad.

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