EL MIEDO

¿Has sentido miedo alguna vez? Pregunta obvia, nos tomamos la licencia de responder por ti, SI!!

Todos hemos experimentado miedo,  es  normal  y solo tiene una meta: tu supervivencia.El miedo es la reacción ante cualquier amenaza o peligro que nosotros podemos percibir y que puede ser real o imaginario, presente o futuro.También podemos definirlo como un mecanismo de defensa, que nos permite medir las consecuencias del peligro, por lo que nos ayuda a actuar con prudencia o a evitar situaciones de peligrosidad.

La cosa está en que el inconsciente es el que detecta el miedo, pero nuestro consciente es el que tiene que regularlo y vencerlo. Y es en este punto donde a veces surgen los problemas.

Ya que no somos capaces de controlarlo y se convierte en algo desproporcionado o poco real.

 

¿Sabes el poder que tiene el miedo en ti?  Conocer su funcionamiento nos dará los recursos para regularlo y vencerlo.

Para empezar a conocer un poco más el miedo, describiremos sus 4 fases:

 

Fase 1: Gran imaginación

Cuando frente a una situación, imaginamos exageradamente lo peor, habremos entrado en el circuito del miedo.

Fase 2: Miedo propiamente dicho

En esta fase, el miedo empezará a activar más intensamente la percepción negativa de la realidad y comenzará a distorsionarla.

Tu cuerpo también va a sentir el miedo, el corazón se acelera, sudas, estás más torpe…

Fase3: El miedo te paraliza o te acelera

El miedo puede hacer que nos paralicemos y no seamos capaces de actuar, o por lo contrario puede hacer que nos movamos en la dirección opuesta a la que debes ir.

Fase 4: Mi primer recuerdo

Una gran imaginación nos induce miedo, el miedo nos paraliza o nos acelera, y esa emoción queda grabada en nuestra mente formando lo que llamamos <<mi primer recuerdo >>.

Y así cuando te enfrentes a una situación similar, el primer recuerdo que tendrás será el de freno o aceleración.

Dejamos de temer aquello que empezamos a conocer. ¿Porque  no empezar por conocer el propio miedo?

 

COMO PODEMOS ACTUAR ANTE EL MIEDO

– Sentir miedo por algo es natural. Pero no podemos permitir que nuestra manera de actuar esté condicionada por ese temor o que nos paralice hasta el punto de que nuestras decisiones y actitudes queden supeditadas a él.

– Debemos tener cuidado con los miedos que forman parte de nuestra imaginación.

– La reacción de retroceder y huir frente a una amenaza o peligro real e inminente es inmediata y automática.

Pero esta huida tiene diversas posibilidades: huir alejándonos lo más posible del peligro de forma caótica y descontrolada como consecuencia de la reacción del pánico, o podemos huir valorando las distintas posibilidades de las que disponemos, buscando un escondite, protección… es una forma más inteligente y acertada de hacerlo.

– Debemos identificar nuestros miedos y enfrentarnos a ellos paulatinamente. Si es necesario, pediremos ayuda pero bajo ningún concepto debemos permitir que nos dominen.

“El miedo que no se supera, puede durar toda la vida”

– Tenemos que aprender a vivir con nuestros miedos y no dejarnos llevar por ellos ni dejar que ejerzan su acción paralizante, porque siempre habrá algo que nos produzca temor.

“No es valiente quien no tiene miedo, sino quien sabe conquistarlo”