EL APEGO

Los vínculos de apego son las relaciones que los bebés establecen con las personas más cercanas a ellos. Estos vínculos le permiten satisfacer la necesidad básica de afecto y seguridad emocional, ser aceptado y protegido incondicionalmente.

Este apego se va formando en los momentos en los que el bebe demanda esta cercanía, bien sea mediante el llanto, la sonrisa… la capacidad de respuesta de las personas que le rodean y la calidad de está determinará el vínculo de apego que se establezca. El contacto físico es vital  para el desarrollo del apego, coger al bebé en brazos, responder a sus demandas, calmar su llanto, mecerle, hablarle, alimentarle…

Estos vínculos de apego pueden desarrollarse con varias personas, aunque en un número reducido y son de vital importancia en el desarrollo. El apego proporciona seguridad, autoestima, autonomía, confianza y determinará la calidad y la manera de relacionarse del bebé en un futuro.

Los principales tipos de apego que se han descrito son:

Apego seguro. El bebé demanda a sus figuras de apego cuando está angustiado y necesita seguridad. Estas figuras responden a sus demandas de manera adecuada proporcionándole lo que necesita; cariño, atención, y disponibilidad. Son sensibles a sus necesidades. De esta manera desarrolla la confianza  en ellas y sabe que están disponibles cuando les necesite.

Las personas que han establecido este tipo de apego tienden a ser más cálidas y estables, más cercanas y con unas relaciones íntimas satisfactorias.

Apego ansioso. Sus figuras principales de apego no han estado disponibles incondicionalmente, sólo en determinadas ocasiones, lo que hace que no hayan desarrollado la confianza en ellas. El tipo de conductas que se muestran son de inseguridad, con conductas confusas, tienen la necesidad de apego y cercanía pero a la vez temor a acercarse. Pueden llegar a expresar enojo, protestas, y se sienten inseguros.

Apego desorganizado. Estos bebés no perciben a sus cuidadores como cercanos, no confían en que serán ayudados ni protegidos. El vínculo que se ha establecido no le proporciona ni la seguridad ni la confianza por lo que generalmente evitan el contacto, con gran ansiedad.

La influencia de las figuras de apego se extiende a toda la infancia y adolescencia. Estos vínculos marcarán sus relaciones futuras y la calidad de estas. Un apego seguro proporcionará las herramientas y la seguridad que necesitan para enfrentarse al mundo de una manera adecuada y satisfactoria.

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