COMO SER UNA BUENA MADRE, O NO (ALGUNOS MITOS SOBRE LA MATERNIDAD)

La idea de escribir este post surge después de observar y darnos cuenta de la cantidad de problemas y malestar que causan los numerosos mitos que tienen que ver con la maternidad. Son muchas las veces que las madres, primerizas o no, jóvenes y no tan jóvenes expresan sus miedos y dudas, y detrás, la mayoría de las veces, nos encontramos lo mismo.

Mitos, falsas creencias, sentencias que pesan como losas, tan arraigadas y tan “conocidas” y dadas por buenas y absolutas que el daño y el sufrimiento que causan son inmensos. Un resumen de los más oídos, repetidos hasta el infinito y, que si estás embarazada, o si eres madre, seguro que has oído más de una vez.

La maternidad es la felicidad absoluta. O no, podrás sentirte feliz, o triste, o estresada, o agotada, o contenta, o plena, o vacía, o cansada, o agobiada, o un montón más de emociones que pueden surgir, todas ellas igual de válidas. Tener que sentirte feliz durante todo el tiempo, por el hecho de haber sido madre es agotador, además de imposible. Y claro, detrás de esta frase lo que viene es: Si no me siento feliz todo el rato, entonces soy una mala madre. Y entonces si que si, aparecen la culpabilidad, el miedo, la tristeza … Ninguna mujer es una mala madre por experimentar cualquier emoción, ni debes sentirte culpable por ello.

Una buena madre sabe en todo momento lo que debe hacer. O no, nadie nos enseña cómo ser madres, y aunque así fuera, ¿donde queda el bebé? Si no hay dos personas adultas iguales ¿Por qué todos los bebés deben de ser iguales? Dormir, comer, andar, hablar … Si tu bebé no duerme 12 horas seguidas por la noche, algo estás haciendo mal, si no come la fruta, algo estás haciendo mal … Uf, aquí de nuevo aparecen la culpabilidad, el miedo, la tristeza, la frustración, el sentimiento de ser una mala madre … Pues no, no sabemos siempre lo que hay que hacer, y no debemos sentirnos culpables por ello. Tener un bebé, ser madre, es un acontecimiento nuevo, hay que adaptarse, se necesita tiempo y probar. Cuando alguien comienza en un trabajo nuevo se le da tiempo, paciencia, ya te irás adaptando, poco a poco, prueba así, y si no prueba de otra manera. Entonces ¿por qué no sucede lo mismo con la maternidad?

Se pierde la libertad. O no, además ¿qué libertad? Si me apetece salir con mis amigas y dejar a mi bebé ¿soy una mala madre si lo hago? ¿debo renunciar a lo que me apetece? O por el contrario, si no me apetece despegarme de mi bebé ¿soy una mala madre porque me quedo con él y dejo de lado a mi pareja y amigos? Pues tampoco, hay tantas maneras de ser madres como de ser mujer, lo que sirve para una puede no servir para otra. Y nada de culpabilidades, nada es bueno o malo, situaciones diferentes, contextos diferentes, necesidades diferentes y mujeres diferentes, ni mejores ni peores.

Todo el mundo puede permitirse opinar y darte consejos. O no, no todo el mundo puede, o por lo menos no todo el mundo debería. La vecina del tercero, tu padre, tu madre, tu suegra, tu hermano, tu cuñado, tu amiga, tu compañera de trabajo, la cajera del supermercado … Y claro, si una ya no está convencida ni muy segura de lo que está haciendo, ya está, ya nos lían y nos complican. Si aceptamos los consejos el caos, y si no los aceptamos “Chica, como te pones, hay que ver, si lo digo para ayudarte..” Pues no, es posible que no queramos que nos ayuden, y si necesitamos ayuda pues la pedimos. Así que cuando a partir de ahora te encuentres con una embarazada, o una madre, piénsalo dos veces antes de dar un consejo, salvo que te lo pidan.

Puedo controlarlo todo. O no, no se puede controlar todo, en ningún aspecto de nuestras vidas, y menos en lo relacionado con la maternidad. Sobre todo porque hay muchos factores que no dependen de nosotras, que el bebé se ponga malo, que surja un imprevisto en el trabajo, que nos pongamos enfermas … Y de nuevo la culpabilidad y el sentimiento de ser una mala madre aparecen y nos acompañan, porque te olvidaste de comprar la fruta para la merienda, porque llegas tarde al trabajo después de pasar la noche sin dormir, porque sales de casa sin maquillar y con restos de puré en tu camiseta … Así que mentalizarse de que no se puede controlar todo, de que tal vez en ocasiones tengamos que delegar, que no somos perfectas, ni podemos serlo, NADIE, es perfecto.

Olvidarse de los mitos, de todo lo que nos dicen y nos hace sentir mal, asumir que la maternidad es un proceso que afecta de manera MUY IMPORTANTE, tal vez el que más, a las condiciones de vida de las mujeres. Y, que como todo proceso, requiere una adaptación, requiere paciencia, escucharte, perdonarte, ensayar cosas nuevas, probar, fallar, volver a fallar y aprender de ello.

madre2