CÓMO PEDIR CAMBIOS DE CONDUCTA

“Resulta que tengo un vecino que todas las noches a las 12, cuando estoy durmiendo, se pone a hacer ruido, tanto que parece que estuviera cambiando los muebles de sitio. Y claro, me despierta, me desvelo, ya no puedo volver a dormir hasta las tantas  y al día siguiente tengo  que ir a trabajar sin dormir en condiciones y con un enfado monumental porque llevo dos semanas asi…”

Estas y otras situaciones parecidas nos suceden habitualmente y nos suele resultar difícil afrontarlas. Son situaciones en las que tenemos que pedir a otras personas un cambio en sus conductas y, además de no saber muy bien cómo hacerlo, tenemos  miedo, tememos perder los nervios, que no nos hagan caso o que rechacen nuestra petición.

Para pedir cambios de conducta lo primero que debemos hacer es valorar si pedimos el cambio. Si la conducta lesiona nuestros derechos, si lo que pedimos es realista, si se pueden molestar, si es tan importante que la otra persona cambie… Una vez valoradas todas estas opciones tomaremos la decisión, pero nunca en un momento de enfado o estrés. En esos momentos lo mejor es postergar tanto la decisión como el decirlo.

A la hora de pedir el cambio debemos intentar mantener la calma, hablar desde la tranquilidad, sin mostrar agresividad, ni inseguridad. Aprender a no presuponer malas intenciones, no siempre las personas son conscientes de sus conductas y sus consecuencias. Buscar el momento, evitar las descalificaciones  y no generalizar.

En el ejemplo anterior lo ideal sería ir a hablar con nuestro vecino durante el día, no por la noche cuando estamos enfadados por no poder dormir y el está en plena actividad.

Es importante describir como nos sentimos y explicar las consecuencias negativas de su comportamiento: “Tengo un problema. A la noche cuando estoy acostada durmiendo oigo ruido desde tu casa y eso me despierta. Me desvelo, me cuesta mucho volverme a dormir y al día siguiente no puedo cumplir con mi trabajo”.

Podemos esperar a escuchar su punto de vista y las razones de su comportamiento. Podemos utilizar una técnica desarmante mostrando estar de acuerdo con él y comprenderle, sin dejar de lado nuestros motivos: “Te comprendo, entiendo que necesites hacerlo, pero la verdad es que llevo muchas noches sin poder dormir en condiciones”.

Y finalmente pedimos la conducta deseada o alternativa proponiendo la solución que creemos mejor: “He pensado que podías hacerlo un rato antes, a las diez, que es una hora en la que todavía no me he ido a dormir, y así yo podría descansar todas las noches”

Esta sería la manera de hacerlo, reclamando lo que queremos y necesitamos, desde el respeto a las necesidades de la otra persona. No obstante, esto no garantiza que nos hagan caso, lo que seguro que si garantiza es que hayamos desarrollado y puesto en práctica nuestra asertividad.

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