COMO HABLAR DEL DIVORCIO

Cuando se produce una ruptura, divorcio o separación en la familia son frecuentes las dudas sobre la forma de comunicárselo a los hijos/as y sobre cómo esto va a afectar a sus vidas.

Es importante entender que la calidad de las relaciones familiares es el factor más importante en la salud emocional de los menores, y esto es independiente de la estructura familiar en la que se desarrollen.

No decimos que esta situación no vaya a afectarles sino que será el modo en el que la separación se desarrolle y las relaciones posteriores lo que sea determinante.

Hay una serie de cuestiones básicas a tener en cuenta al comunicárselo a los menores:

La separación es una decisión de ambos progenitores, aunque no sea conjunta, y es importante comunicarlo juntos. No hay un tiempo estándar ni establecido aunque se aconseja sea entre una y tres semanas antes de que se produzcan los cambios que puedan afectarles.

Ese momento no debe convertirse en un monólogo, es importante preguntarles y resolver sus dudas y miedos. No sólo en este primer momento, abrir canales de comunicación, estar disponibles y evitar que el tema se convierta en un tema tabú. Evidentemente la información debe estar ajustada a la edad. Se deben aclarar los cambios que va a haber en sus vidas, con quién, dónde y cómo van a vivir.

Controlar las emociones para no preocuparles, no dramatizar.

-No olvidarnos de lo más importante: la separación no es a causa de ellos/as, no es su “culpa” ni su responsabilidad. Asegurarles y recordarles que nuestro amor, cariño y acompañamiento hacia ellos/as no va a verse afectado.

La diferencia entre un “buen” o “mal” divorcio estará determinada por la forma de resolver los  conflictos entre los progenitores, la ausencia de mensajes negativos sobre los ex cónyuges y las actitudes de respeto entre ambos. Y esto será lo que determine la adaptación durante el proceso y la salud emocional de los hijos/as.