CÓMO HABLAR DE LA MUERTE CON LOS NIÑOS/AS

En la cultura occidental hablar de la muerte es tabú; evitamos utilizar palabras relacionadas con la muerte y lo que rodea, lo consideramos un tema de mal gusto.

Cuando abordamos el tema de la muerte ante los niños, la tendencia general es ocultarles determinados aspectos de la misma pensando que no van a poder manejarlos, y muchas de las preguntas que los niños/as hacen al respecto quedan sin respuesta.

Hace unos meses hablábamos de “qué es el duelo” y hoy nos vamos a centrar en el duelo infantil, sobre todo en qué cosas tener en cuenta cuando es un menor de nuestro entorno (hijo/a, sobrino/a, alumno/a,…) el que se enfrenta a una pérdida.

Nos vamos a centrar en 5 aspectos que son clave a la hora de explicar el concepto de muerte a los niños/as.

1.La muerte es universal

Esto hace referencia a que la muerte nos va a pasar a todos incluso al niño/a. De ahí su preocupación ante su propia muerte o la de sus seres queridos.

Por eso hay que transmitir mensajes de este estilo:

“Aita se morirá cuando tú seas ya muy muy mayor”

“No te tienes que preocupar porque siempre va a haber alguien para cuidarte”

2.La muerte es irreversible

El objetivo es que el niño entienda que la persona no va a volver. Hasta alcanzada cierta edad no entienden el concepto de irreversible, por ello no es de extrañar que pasado unos días o meses pregunte por el fallecido.

Los más pequeños son literales y es mejor evitar eufemismos. En muchas ocasiones y con intención de suavizar la situación usamos frases del tipo:

             “El abuelo se ha ido”, “Ha subido al cielo”, “Está ahora en un lugar mejor”….

Todo esto no hace sino confundirles y nos pueden replicar con:

              ¿Y cuándo vuelve? ¿Cómo ha subido al cielo? ¿Por qué nosotros no podemos ir a ese lugar mejor?

3.La muerte es inevitable

La idea principal es que al niño le quede claro que hubiera pasado lo mismo de una manera u otra. Se trata de trabajar la realidad de la muerte y aceptar que la vida no siempre es justa.

4.Se interrumpen las funciones vitales: el cuerpo deja de funcionar y sentir

Hay que explicar precisamente eso, que el cuerpo deja de funcionar. Hay que apelar a la literalidad y aclarar que la persona fallecida ni ve, ni oye, ni piensa, ni siente.

Debemos tener especial cuidado con expresiones comúnmente usadas como:

             “Nos observa siempre donde este”, “nos va a proteger”…

Este tipo de explicaciones pueden generar frustración o miedo: ¿Nos ve siempre?, ¿Me está viendo ahora?

Una buena alternativa sería decirle: “Si la abuela pudiera verte se habría sentido muy orgullosa”.

 

5.Toda muerte tiene una causa, un por qué.

Es muy importante que conozcan la causa física, los niños son muy dados a elaborar sus propias teorías y a rellenar espacios con la fantasía.

Cuidado con frases como: “Aita era muy bueno y se ha muerto” o “Se murió de un accidente”.

Nadie se muere de bueno (ni de malo), ni por un accidente. Hay que explicar que aunque ha tenido un accidente se ha muerto por los daños físicos, orgánicos… “Su corazón se ha parado” “Sus pulmones han dejado de funcionar”…

Cada uno de estos aspectos es clave y los debemos tener en cuenta a la hora de abordar la pérdida, pero es evidente que habrá que adecuar nuestras explicaciones a la edad y al nivel de compresión del niño o niña.(En posteriores artículos intentaremos abordar más específicamente cada edad).

Si después de todo esto te siguen surgiendo dudas, y no te ves capaz de abordar correctamente la situación, no lo dudes y busca un asesoramiento profesional.

En PSIMEBI, somos especialistas en duelo, llámanos sin compromiso 638071604//620926867.

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