COMO HABLAR CON NIÑOS/AS SOBRE SITUACIONES TRAUMÁTICAS

Los niños son, con cierta frecuencia, testigos o víctimas de acontecimientos traumáticos que suponen para ellos un gran impacto emocional, por ejemplo: la muerte de un familiar, la pérdida de una mascota, un accidente, una catástrofe…

Los adultos nos encontramos en una situación en la que difícilmente sabemos cómo explicar lo sucedido al niño/a, como tratarle, como evaluar su comportamiento y entender sus reacciones.

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Por ello queremos dar unas pautas básicas a todos aquellos adultos que están cerca de los niños/as y que van a tener que enfrentarse a cualquier situación que suponga un gran impacto emocional.

1.¿QUÉ DECIR A UN NIÑO/A?

-Siempre la verdad.

-Decirle sólo aquello que pueda entender.

No dar más información de la que el niño puede asumir.

Responder siempre a las preguntas.

2. ¿CÓMO DECÍRSELO?

-Con naturalidad.

Poco a poco, explorando lo que ya conoce o lo que piensa y teme.

-Con el tono emocional adecuado. Deben percibir que los adultos también están tristes y lloran, pero no han perdido el control. (Cuidado con frases como: “yo también me quiero morir” o “¿qué va a ser de nosotros?)

-Buscando algún aspecto positivo. Por ejemplo si hablamos de accidentes “no sufrió nada”…

-Ofreciendo siempre el máximo apoyo emocional. Contacto físico, abrazos, caricias…pero  esto no tiene que ser forzado, sino espontáneo.

83. ¿QUIÉN DEBE HABLAR CON EL NIÑO/A?

Las personas más próximas, si es posible el padre o la madre. Si es en el ámbito escolar el profesor/a que tenga más trato con el niño/a.

Si no sabe cómo hacerlo, pida consejo a un profesional, pero no delegue.

4. ¿QUÉ REACCIONES PUEDE TENER EL NIÑO?

-Sobre todo los menores de 7 años, reaccionaran sin la respuesta emocional que esperamos. A veces no lloran ni exteriorizan sus sentimientos y dicen cosas como: ¿Puedo ir a jugar ya?, ¿y ahora quien me va a ayudar a mí a hacer los deberes?

-Habitual que en días sucesivos eviten hablar de lo ocurrido.

-Reacciones frecuentes como las pesadillas, los terrores nocturnos y las preguntas y preocupaciones sobre la muerte.

-Temor a que lo sucedido les pueda suceder a ellos también.

5. ¿QUÉ HACER EN LOS DÍAS SIGUIENTES?

Apoyo emocional. Atención, afecto pero esto no significa sobreprotección.

Mantener las rutinas en la medida de lo posible.

Observar como expresa sus sentimientos.

Atender a los sentimientos de culpa.

6. ¿CUÁNDO CONSULTAR A UN ESPECIALISTA?

-Si pasa el tiempo y no mejora.

-Síntomas a valorar: cambios bruscos de humor, irritabilidad, aislarse de amigos y familiares, cambios en el sueño y la comida, el rendimiento escolar…

Cuando todas estas cosas supongan una alteración importante en la vida del niño y/o de la familia ha llegado el momento de pedir ayuda.