COMO GESTIONAR LAS EMOCIONES EN FAMILIA: EL MIEDO

miedo niñosEl miedo es la emoción que se da como reacción ante un estímulo que percibimos como amenazante, y que puede ser real o no. Imagina que eres una cebra y estás tranquilamente pastando en la sabana, de repente aparece un león, pero tu no tienes emociones, ni te alteras, ¿qué pasaría? Pues si, que el león te comería, fin de la historia.

Si hubieras sentido miedo habrías salido corriendo y te hubieras salvado, en este caso el miedo te hubiera salvado la vida. No somos cebras ni estamos en la sabana, pero hoy en día no es tan difícil encontrarse “leones” …

Por eso siempre decimos que las emociones no son buenas ni malas, son necesarias y nos ayudan a sobrevivir. Y, en este caso, el miedo es una emoción a la que damos una connotación negativa, se engloba dentro de las “emociones malas”, pero el miedo lo que hace es activarte ante una situación percibida como amenaza, te hace salir corriendo, protegerte, escapar, atacar… la reacción depende de como interpretemos la situación.

En el caso de los niños/as los miedos son habituales y muy comunes y suelen evolucionar con la edad. En ocasiones son miedos a situaciones reales, la oscuridad, los payasos, los perros, y en otras no, los monstruos por ejemplo.

¿Qué podemos hacer cuando aparecen? Lo primero y fundamental es, como siempre en el caso de cualquier emoción, acogerla, mostrarles nuestra comprensión y apoyo, sin juzgar. Escucharles, preguntar, a qué tiene miedo, cuando, como se sienten, que pueden hacer … Es muy importante reconocer la emoción sin críticas: ES ACEPTABLE TENER MIEDO, TODO EL MUNDO TIENE SUS MIEDOS.

Transmitirles seguridad y confianza, que compartan esos miedos, hablarles de los nuestros, de cuando los teníamos, o de los que tenemos (siempre con el fin de tranquilizarles, no de asustarles más).

Si tienen miedo a la oscuridad por ejemplo, podemos poner una pequeña luz en su habitación, mirar en los armarios y ver que no hay “monstruos”, acompañarles hasta que se duerman, unos días, hasta que poco a poco vaya pasando … Algo que funciona muy bien suele ser incluir la situación temida en los juegos, para ir quitándole esa connotación negativa. En el caso de miedo a la oscuridad jugar con las luces apagadas, a encontrar cosas con la linterna, a las “tinieblas” … Otro recurso puede ser inventar una historia en la que vencen al miedo, o si es por ejemplo a un monstruo podemos ridiculizarlo, contar algo divertido sobre él…

En el caso por ejemplo de miedo a los perros, no forzarles pero si ir enfrentándoles al miedo de forma gradual, al principio basta con que no salgan corriendo, para luego ir acercándose poco a poco. Eso si, sin perder nosotros la calma porque podríamos contagiarles nuestro estado.

En definitiva, acoger sus miedos, normalizarlos y entenderlos sin juzgar ni ridiculizar. Proporcionándoles herramientas para enfrentarse a esos miedos y vencerlos, así aprenderán que tener miedo es normal, la cuestión es como nos enfrentamos a él.