¿CÓMO DISCUTES CON TU PAREJA? TEN EN CUENTA ESTOS CONSEJOS.

Los conflictos forman parte de nuestras vidas y ocupan también un lugar en las relaciones de pareja. No importa si llevamos unos meses o muchos años, al final los roces y la convivencia hacen que los conflictos afloren.

No debemos ver los conflictos como algo negativo. Discutir es sano para una pareja siempre y cuando se haga desde el respeto y podamos sacar conclusiones que nos ayuden a mejorar nuestra relación.

Pero hay momentos en una pareja en la que empezamos a pelear por todo y por nada. Queremos que ciertas cosas se arreglen pero todo se convierte en un “quién tiene razón” o en una batalla verbal, en la que lo único que importa es quedar por encima del otro.

Si entramos en esa fase, y si no se ataja a tiempo, puede derivar en problemas de convivencia e incluso en una  ruptura.

¿Qué debemos tener en cuenta cuando surge el conflicto?

No hablar para evitar la discusión. Esto es un error, es importante que sepas que siempre estás comunicando, aunque decidas no hablar. Con tu mirada, tus gestos, tus movimientos; estás comunicando, a pesar de no hacerlo verbalmente.

Además ten cuidado si decides no hablar, porque das lugar a la libre interpretación de tu pareja acerca de lo que sientes…

Identifica la razón por la que realmente están peleando. Falta jabón en el baño y ese simple gesto provoca la pelea. Empiezan a surgir argumentos de un lado y del otro remontándose al principio de los tiempos. En general no se pelea por el motivo que uno piensa.

Evita los supuestos. Intenta hablar y pedir explicaciones cuando lo creas necesario. A pesar de que le conozcas mucho no intentes pensar como la otra persona piensa, simplemente pídele que te explique lo que siente… no preveas sus actitudes.

Los deberías. “Deberías hacer…”, “Deberías ser…” no son frases recomendables. Intenta llegar a un consenso, con tus aspiraciones y las de tu pareja; debéis aprender a aceptaros, sin la intención de cambiar la esencia de ninguno de los dos.

No andes con rodeos, ve al grano. Decir lo que piensas es fundamental, aunque tengas miedo a lo que pueda pensar el otro. Es mucho peor quedarse esperando a que “descubran” qué te pasa.

No trates de ganar las discusiones. No es un juego en el que hay que ganar o perder. En una discusión si uno gana y otro el otro pierde lo que sucede es que la relación es la que realmente pierde.

Puede que tengas mucha capacidad verbal y que consigas llevar el agua a tu terreno, pero eso no es ganar. Guarda esa habilidad para negociar la hipoteca, la compra de un coche…

Cuida mucho las formas. Es muy fácil perder los papeles en una discusión. Debes cuidar la manera en cómo dices las cosas, qué dices y cómo lo haces.

–         No interrumpas

–         No hagas gestos demasiado exagerados

–         No subas mucho el tono de voz

–         Si otros te estuvieran viendo ¿dirías lo mismo?

Llega a un acuerdo. De poco sirve una discusión si no se llega a un acuerdo o a una conclusión. Si solo discutes con tu pareja para dar salida a las frustraciones o como forma de desahogo, tarde o temprano os cansaréis de discutir y de la relación.

Incluso poniendo en práctica todos estos consejos habrá conflictos en los que resulte muy difícil llegar a un acuerdo. En estos casos es posible que se requiera de la ayuda de un tercero neutral, imparcial…que facilite la comunicación. Acude a  mediación https://www.psimebi.com/?page_id=10

 “Las parejas más felices no son las que no discuten nunca, sino las que saben discutir de manera apropiada”.