ALTERNATIVAS AL “MUY BIEN”

Tenemos bastante interiorizado que para que nuestros hijos/as repitan una conducta hay que reforzarles, en los primeros años incluso constantemente. Por eso a nadie le sorprende cuando un padre/madre esta con el “muy biennnnn” en la boca a todas horas.

Los elogios pueden parecernos siempre positivos, pero son un arma de doble filo. Hacerlo continuamente nos da la falsa impresión de que estamos fomentando en el niño/a la autoestima y la confianza en sí mismo/a. Pero lo peor de los elogios constantes es que crean adicción, tanto en el adulto como en el niño/a.

Y además corremos el riesgo de que:

  • Su principal objetivo no sea realizar un trabajo por su propia satisfacción, sino por la agradable sensación de recibir un elogio después.
  • Dejen de valorar el esfuerzo y pasen a valorar solo el premio.
  • Creemos personas dependientes y adictas a los halagos.
  • Les impedimos pensar y razonar por sí mismos/as.

Por esto, no debemos desterrarlo de nuestro vocabulario, pero si intentar que no sea nuestra única manera de reforzarles, y trataremos de combinarlo con estas alternativas:

  1. “Mmmm!”: Cuando no sabemos qué decir, es mejor esto que un elogio. Mostramos interés por lo que nos está enseñando y esperamos a ver si nos cuenta más.
  2. “Vaya! ¿Qué has hecho? Cuéntame!”: ve que nos interesamos y seguro que está encantado/a de darnos más detalles. Fomentamos así la comunicación.
  3. “Te has esforzado mucho para hacer esto, verdad?”: En vez de centrarnos en el resultado nos centramos en el esfuerzo y fomentamos la motivación interna.
  4. “Se te ve muy feliz! ¿Estás contento de haber conseguido hacer esto?”: De esta manera reflejamos lo que estamos viendo, y además  nos centramos en su sensación de logro y en su auto-motivación.
  5. “Veo que has…”: Simplemente describimos lo que ha hecho, estamos reconociendo su trabajo pero de una manera neutral. Por ejemplo, ante un dibujo “veo que has hecho un sol muy grande y que la casa tiene un tejado azul”.
  6. “Lo has conseguido!”: Cuando somos conscientes del gran esfuerzo que le ha costado conseguir algo, es una buena ocasión para reaccionar más efusivamente.
  7. “Fíjate! Antes no podías hacer esto y ahora sí!”: Nos centramos en el hecho de que está creciendo y aprendiendo.
  8. “Gracias! Me gusta que hayas hecho esto para mí!”: Cuando ha hecho algo para regalárnoslo por supuesto hay que agradecérselo.
  9. “Esto no lo habías hecho nunca! ¿Cómo has aprendido?”: En este caso le damos valor al proceso de aprendizaje.
  10. “Me gusta lo que has hecho, ¿podrías enseñarme a hacerlo?”: Con esta reacción le estamos enviando el mensaje de que su trabajo nos gusta tanto que nos gustaría aprender a hacerlo, y que tiene la capacidad de enseñarnos.

Como veis en casi todas las alternativas pedimos la interacción del niño/a, a través de preguntas o con llamadas de atención.

Cambiar el “muy bien” por este tipo de frases requiere práctica, pero merece la pena!

¿Te animas?

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