¿A QUE JUGAMOS?

El juego en la infancia es la mayor fuente de aprendizaje, estimula nuestro desarrollo motor, intelectual, y psicológico, hace que aprendamos a relacionarnos con los demás, nos hace conscientes de nuestro entorno, en definitiva, es imprescindible para un sano desarrollo.

Jugar nunca es una pérdida de tiempo y la familia es un escenario perfecto para hacerlo. Jugando fortalecemos los vínculos familiares, hacemos de nuestros hijos/as personas más seguras, nos comunicamos y conocemos como actúan, se sienten o se relacionan.

Entonces… ¿cómo podemos jugar en familia?

Facilitando las condiciones, es verdad que a veces llegamos cansados/as del trabajo, y todavía nos quedan cosas que hacer pero… si nuestro hijo/a nos pide jugar ¿por qué no? Un rato de juego con ellos/as puede ser enormemente gratificante y divertido.

Sin dirigir ni imponer, dejando espacio a la creatividad y teniendo en cuenta sus intereses, una de las características del juego es su espontaneidad, vamos a dejarles que nos enseñen…

No hace falta dejarse ganar ni saltarse las reglas, esto también es una fuente de aprendizaje.

La mejor tecnología que puedes dar a tus hijos/as se llama “un ratito contigo”

Así que… ¿a qué esperas?

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