EL PARTO TRAUMÁTICO

¿Revives continuamente el parto?, ¿Te sientes enfadada con el entorno en especial con el personal médico? , ¿Crees que sufriste riesgos innecesarios?, ¿Te sentiste sola y poco comprendida durante el parto?

embarazo

Estos y algunos otros síntomas pueden reflejar que estés sufriendo un SEPT o síndrome de estrés postraumático.

El parto es un momento de gran vulnerabilidad para la mujer, en el que a nivel cerebral estás preparada para captar todas las señales e iniciar el vínculo con el bebé. Estas condiciones hacen que los eventos que transcurren durante el parto y las primeras horas del puerperio puedan quedar vívidamente grabados en la memoria consciente, tanto si son positivos como si son traumáticos.

Se acepta que cualquier parto en el que haya habido una amenaza de muerte o graves secuelas físicas para madre y/o bebé y donde la madre haya vivido la amenaza con miedo extremo, indefensión u horror puede desencadenar un trastorno de estrés postraumático.

No es tan importante cómo haya sido el parto objetivamente sino el hecho de que durante el mismo la madre haya pensado que ella o su bebé corrían grave peligro y haya reaccionado sintiendo miedo, indefensión u horror.

Como dice Beck “el trauma del parto reside en la mirada de quien lo percibe”, lo que implica que trauma es lo que a cada mujer le resulta traumático durante su experiencia de parto (Beck, C.T., 2004).

El TEPT aparece con mayor frecuencia tras una cesárea urgente, un parto vaginal instrumental, un parto inducido, si la mujer siente que perdió el control durante el parto o si siente mucho dolor durante largos períodos de tiempo sin alivio alguno.

Algunos de los síntomas de las madres que padecen de trastorno de estrés postraumático:

  • Recuerdan y reviven el parto mediante flashbacks y pesadillas durante semanas       o meses.
  • Se sienten desconectadas o extrañadas ante sus bebés y ausentes de la realidad, como si no estuvieran allí o no fueran las mismas.
  • El trauma vivido hace que necesiten entender y hablar continuamente de lo que les sucedió y que busquen información sobre el parto de forma obsesiva.
  • Se sienten enfadadas con los profesionales, con sus familiares y consigo mismas. Presentan síntomas de ansiedad y depresión.
  • El trastorno puede producir un rechazo a la sexualidad, a tener más hijos o hacer que la madre pida una cesárea en el siguiente embarazo.

Los síntomas del trastorno de estrés postraumático suelen alcanzar una intensidad máxima entre las cuatro y seis semanas tras el parto y posteriormente suelen ir disminuyendo, pero en algunos casos persisten meses o años. Un fenómeno bastante típico es la reactivación de los síntomas en el siguiente embarazo.

El malestar generado por el trastorno de estrés postraumático tras el parto a menudo no se exterioriza, con lo que en la mayoría de los casos tampoco se diagnostica ni se trata. Además, su infra-diagnóstico se debe al solapamiento de su sintomatología con la depresión posparto y con problemas simples de adaptación, lo que conduce a pautas de tratamiento muchas veces inadecuadas.

Si percibes que efectivamente lo que te pasa coincide con los síntomas de un SEPT, es importante que busques ayuda profesional.

Es difícil que remita espontáneamente y puede tener consecuencias desagradables para ti y para los que te rodean.