MENTIRAS, NO LAS CONVIERTAS EN HÁBITO.

Como decía Friedrich Nietzche “Mentir es una condición mas de la vida”.

Hay estudios que indican que mentimos alrededor de 42 veces a la semana, lo que hace un promedio de 6 al día. Pero, ¿porque mentimos tanto?

mentir

En el día a día abundan las mentiras de todo tipo, desde las mentiras por cortesía “me alegro de verte”, aquellas que sirven para dar una buena primera impresión o para evitar explicaciones innecesarias y  hasta las más creativas “lo siento no puedo ir a la reunión, mi perro tiene la varicela”.

Las 10 mentiras más comunes son:

“No pasa nada, estoy bien”

“Te queda muy bien”

“No fui yo”

“En 5 minutos”

“Me encanta”

“No recibí tu llamada, correo, mensaje”

“No fue tan caro”

“Ya voy para allá”

“No me voy a enfadar por eso”

“Tienes toda la razón /estoy de acuerdo”

mnetir

En algunos casos su objetivo será suavizar las relaciones y en otros eludir responsabilidades.

En la gran mayoría de los casos, la gente miente para protegerse o para evitar un castigo. Por lo que de algún modo, bien podríamos decir que se trata de un comportamiento que funciona como un mecanismo de defensa.

También ofrece ciertas ventajas en las relaciones sociales, en ocasiones “mentir es una conducta adaptativa”

Sin embargo, lo cierto es que la mayoría de las veces,  la gente suele mentir porque no sabe que hacer con la verdad.

Algunas personas casi nunca mienten por razones bien distintas a la ética o la moral. Sí por miedo a ser descubiertos; por pereza, por orgullo, “¿cómo voy a caer yo tan bajo?”.Pero, si lo pensamos bien, razones bien similares son las que pueden impulsarnos a mentir en determinadas circunstancias.

Lo cierto es que hay que buscar el equilibrio entre lo que es bueno para nosotros y para el que recibe la noticia.¿La mentira en si misma esta mal o es el fin que buscamos a través de ella?

En cuestión de edad tenemos una cosa clara, y es que el mentiroso no tiene edad y la mentira puede darse en todo el ciclo de vida.

El niño es mentiroso en la medida en que sus fantasías se hacen presentes para confundirlas con realidades. El adolescente lo es cuando su encuentro con el mundo real le causa frustraciones y las quiere evitar. El joven miente porque no se ve capaz de afrontar las verdades que van en su contra. El adulto es mentiroso cuando no ha superado los obstáculos que le ha puesto la vida, y engaña para sentirse el triunfador que nunca ha sido. Mientras que el anciano miente cuando no justifica, por vergüenza, los errores que ha cometido a lo largo de su existencia.

Hay algunas acciones que nos dan la pista de  que alguien no dice la verdad:

-El cuerpo se inclina más hacia delante.

-Bebe y traga más.

-Se toca más la cara.

-Evita cruzar la mirada con otros.

-Disminuye el parpadeo.

-Aumentan la cantidad de negaciones y de errores en el discurso.

-Se incrementa el tartamudeo en el habla.

-Remite la pregunta que se le hace, para ganar tiempo.

¿Te gustaría dejar las mentiras de lado y se más honesto contigo mismo y con los demás?

Sigue estos consejos:

  1. Ten en      cuenta la razón por la que mientes

¿Mientes para tomar el control?, ¿mientes para quedar bien? o tal vez mientes para sentirte mejor.

  1. Determina      por qué quieres dejar de mentir

-Para volver a establecer vínculos  con otras personas.

-Para recuperar la confianza de otras personas.

-Recobrar la habilidad de sentirte orgulloso/a de tu verdadera identidad es posiblemente la razón más importante para dejar de mentir.

  1. Comprométete      a parar

Establece una fecha a partir de la cual prometes ser honesto y crea un plan que te ayude a lograr tu objetivo.

Ten en cuenta que la mentira y el engaño, perjudican las relaciones sociales, familiares o de pareja. Fomentan la desconfianza, la duda, la sospecha; en pocas palabras destruyen la comunicación.

No hagas de las mentiras un hábito!