¿CÓMO VES TU MUNDO?

Te han invitado a una fiesta, no sabes que hacer y al final decides que vas a ir. De camino te pones nervioso pensando que no conoces a nadie, que tal vez no deberías haber aceptado la invitación, pero ya es tarde, has dicho que si… Al llegar un grupo de personas que no conoces te sonríen y piensas “Vaya, nada más llegar y ya se están riendo de mi, tal vez no haya elegido la ropa adecuada,  hay algo de mi aspecto que les parece gracioso y se están riendo ….”.

Cada vez te sientes peor, notas que tu respiración se acelera y por más que te dices “No voy a ponerme nervioso” notas que tu corazón va más rápido cada vez. No aguantas más y al final decides marcharte, te enfadas contigo mismo por no ser capaz de quedarte y aguantar y vuelves a pensar “Soy un desastre, siempre igual, no se para que acepto las invitaciones, debería haberme quedado en casa, y encima se han reído de mi…”

Resultado enfado, ansiedad, tristeza, inseguridad…

Vamos a comenzar de nuevo: Te han invitado a una fiesta, no sabes que hacer y al final decides que vas a ir. De camino notas que te estás poniendo nervioso porque no conoces a nadie y piensas “bueno, probablemente la mayoría de la gente estará igual que yo, voy a tranquilizarme, respiro despacio, va a ir bien”.

Al llegar un grupo de personas que no conoces te sonríen y piensas  “Vaya, me sonríen, tal vez me conozcan de algo, o tal vez mi cara les suene, voy a hablar con ellos…” Entablas conversación, notas que te has puesto un poco nervioso pero al rato de comenzar a hablar ya te sientes mejor. Resulta que te conocían de algo por eso te estaban mirando y sonriendo. Al cabo de un rato ya no te quieres ir, estás disfrutando y realmente te alegras de haber venido.

Resultado alegría, seguridad, satisfacción…

La situación en ambos casos era la misma, han sido tus pensamientos, tu forma de hablarte a ti mismo lo que ha determinado como te has sentido y como has actuado. Son nuestros pensamientos los que  determinan nuestra realidad. Algunos se han hecho automáticos, no es fácil detectarlos, pero si prestamos atención y nos esforzamos podemos cambiarlos.

Háblate siempre bien a ti mismo, eres lo más preciado que tienes!

Rino Web