SU PRIMER MÓVIL, O CÓMO NO MORIR EN EL INTENTO

Llega el tan temido momento, lo estáis alargando pero ya es inevitable, toca comprarle el móvil. Y claro, ya tenemos el lío montado, un problema, una fuente de conflicto, una más, por si teníamos pocas … Anticipamos el problema, el posible conflicto, antes de que llegue, ¿por qué? En unos casos será por miedo, otros por desconocimiento, otros porque nos cuesta ver que van creciendo ….

Circulan por Internet muchos modelos de contratos que podéis utilizar para pactar su uso, lo importante es que existen una serie de cuestiones que son básicas y que se deberían tener en cuenta ( firmando o sin firmar el contrato ) mucho antes incluso del día que se lo proporcionéis.

Sobre cuestiones técnicas:

Recordarles que llevan su vida en el móvil, fotos, conversaciones, acceso a sus perfiles en redes sociales … por eso deben ser cuidadosos/as con la seguridad.

Respecto a las contraseñas, enseñarles a configurarlas de manera correcta, cambiarlas regularmente, que sean conscientes de su importancia, son la llave de entrada a su “casa”. Nuestra recomendación es que las conozcáis, eso si, podéis comprometeros a no usarlas sin su permiso, en el caso de que penséis que algo pueda estar pasando y necesitéis acceder a sus cuentas, o simplemente revisarlas, por seguridad. Pero dejadles claro que lo haréis con ellos y ellas, que respetáis su intimidad.

Es importante también que tengan los terminales actualizados y protegidos. Hay páginas web desde las que se proporcionan herramientas y recursos útiles (www.osi.es).

Hacerles ver la importancia de revisar los permisos a los que damos acceso al descargarnos las aplicaciones, la cuestión no es que no las utilicemos, sino que sepamos a qué estamos dando permiso (geolocalización, acceso a nuestra lista de contactos …).

Sabemos que son muchas cuestiones, que puede parecer engorroso, pero se trata de su privacidad y su seguridad, ¿no merece la pena dedicarle un buen rato?

Sobre la privacidad:

Mucho se habla sobre este tema, que si están todo el día sacándose fotos, que si solo saben exhibirse, que si no dejan el móvil ni para dormir (los adultos también deberíamos replantearnos todos estos temas, darles una vuelta … pero eso ya lo haremos en otro post).

Prohibirles no va a hacer que dejen de hacerlo ( decirle a un adolescente que algo está prohibido es como ponerle un cartel luminoso que diga “hazlo, hazlo”)

¿Entonces? … Pues mucho diálogo y comprensión. Ponernos en su lugar, es su manera de comunicarse y de relacionarse, ¿que nosotros no lo entendemos?, claro, normal, no somos adolescentes, nuestros padres y madres tampoco entendían entonces lo que hacíamos …

La cuestión es no juzgar, no descalificar su comportamiento solo porque no nos guste o no lo entendamos. Y no perder de vista el objetivo: que sean conscientes de su privacidad, de la cantidad de datos que revelan sus fotos, sus comentarios en Facebook o cualquier otra red social, de la información que proporcionan sin darse cuenta (por ejemplo en su mail, “iker02@gmail.com”, edad y nombre a la vista de todo el mundo …)

Hacerles ver la importancia de la privacidad, está claro que su manera de entenderla no es la nuestra, pero hay que enseñarles a ser conscientes de lo que están mostrando, y de que se van creando una Identidad Digital, que queda ahí. Antes de subir una foto que piensen ¿se la enseñaría a mis abuelos?, si la respuesta es NO, que no la suban, porque es posible que les llegue …

Y, si nuestra privacidad es importante, la de los demás no lo es menos, NO podemos utilizar datos de otras personas sin su consentimiento, y por datos entendemos cualquier cuestión que permita identificar a una persona (fotos, dirección de correo, teléfono …). Aprender a respetar la privacidad de las personas es una cuestión básica que debemos inculcarles (de nuevo esta cuestión también merecería que le diéramos una vuelta los adultos, esas fotos de nuestros hijos/as en nuestros perfiles o en el Whatsapp … otra reflexión interesante).

Sobre los tiempos de uso:

Otro tema polémico, adicción, uso compulsivo, enganche … Vamos a dejar a un lado la polémica sobre si Internet o los móviles crean adicción, y vamos a centrarnos en que podemos hacer para prevenirlo. Buscar espacios sin tecnología, comidas en familia, excursiones, TODA la familia, en mayúsculas, o sea TODOS, padres y madres también, ¿que protestan? Normal, no pasa nada, se acostumbran y no es traumático. Sobrevivirán si el móvil, nosotros/as lo hacemos, ¿o no?

A las noches, explicarles la importancia de descansar, los móviles están mejor fuera de las habitaciones donde se duerme o se descansa, se pueden dejar en el salón, y de nuevo TODA la familia (recordar: no es lo que les decimos que hagan, es lo que ven que hacemos… )

Sobre los peligros:

Hablarles de ellos (acoso en las redes, personas que se hacen pasar por otras personas … ), no hace falta ser un experto/a en el tema, buscad información sobre ello, aprovechad cualquier noticia sobre el tema para hablar, para dialogar, para hacerles ver la importancia de la prevención, de saber lo que puede ocurrir.

Y, si a pesar de haberles explicado, dialogado, cometen un error y se ven en una situación en la que no saben que hacer, que tengan claro que estaréis ahí para ayudarles. Luego ya hablaremos de las consecuencias, de la responsabilidad …

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Imagino que al leer esto os estaréis planteando si proporcionar el dichoso móvil, que menudo jardín en el os estáis metiendo, que antes se vivía mejor …

No se si antes se vivía mejor o peor, lo que sabemos es que ahora viven así, se comunican y se relacionan así, este es su mundo, y mirar para otro lado, por miedo, desconocimiento, o por cualquier otra cuestión no va a hacer que no los utilicen.

Y cuando os preguntéis a qué edad comprarles el móvil, pensad por un momento, NO es el CUANDO, es el CÓMO. Enseñadles a usarlo de manera que no sea un problema, que sea una herramienta más de comunicación y relación. Dejad de verlo como un problema, y empezad a verlo como una oportunidad para su desarrollo.

Ah!, y dejadles también que se equivoquen, el error es aprendizaje, nadie nace sabiendo …